Autor: Carlos Julio Álvarez Vivo por la vida... ¿Y tú?’, es el lema con el cual la Semana por la Paz 2009 comienza hoy en toda Colombia, jornada que se establece como una propuesta de educación y movilización para que los colombianos se comprometan por la paz.
Pero ¿este devenir se construye con la mera reflexión? ¿Qué hace falta para que las palabras alcancen el peso suficiente? Al final de cuentas ¿para qué sirve una Semana por la Paz? ¿La dinámica apunta a vivir la guerra mientras se anhela la tranquilidad? Mientras Alonso Salazar, alcalde de Medellín, y Andrés Julián Rendón, secretario de Gobierno de Antioquia coinciden en resaltar la importancia de estas movilizaciones, para Diego Gallo Riaño, alcalde de Envigado, la paz merece acciones de mayor profundidad.
Alonso Salazar destacó la Semana por la Paz como una institución que año con año se fue constituyendo como propia de la sociedad colombiana y recalcó que todas las acciones que una sociedad realice para contribuir en la construcción de la paz y la democracia son en demasía útiles sin importar su tamaño.
“Esa es la voz que nunca debiera apagarse, porque la voz de la violencia se impone muy fácil, gana rápidamente fuerza mediática, y por eso hay que ser tan persistentes con el mensaje de convivencia, y esa Semana por la Paz es un patrimonio de lo que llamamos la Sociedad Civil, eso debe permanecer y debe fortalecerse”, dijo el mandatario.
Para Andrés Julián Rendón, la reflexión sobre la paz en este tipo de jornadas se constituye en un espacio para que la sociedad le reitere a los violentos que para la guerra no existe ningún argumento. “Está demostrado a lo largo de nuestra historia que la guerra no conduce a nada, no es el mecanismo para materializar ningún fin, ni político y mucho menos económico. Ojalá los violentos que están en el marco de la ilegalidad entendieran este mensaje”.
Jorge Andrés Rodríguez Borbón, comandante de la Policía Antioquia, coincide en resaltar estos espacios como mecanismos de discusión sobre lo que la sociedad necesita y anhela. “Son espacios válidos de la comunidad para confrontar opiniones, para indagar sobre todo lo que quiere hoy la comunidad, como la tranquilidad”.
Según Diego Gallo Riaño, sería un error desmeritar las buenas intensiones de estas jornadas, y aunque reconoce la importancia de estos espacios de análisis de la realidad colombiana, indica que ésta requiere de transformaciones de fondo, como garantizar que todas las personas tengan acceso a aquellas cosas a las que tienen derecho. “Veo que es un paso que si no se encamina a una política social, sería un paso perdido. Muy bueno que se haga, pero que se transforme en algo concreto”.
¿Mejor la guerra que la paz?
Con jornadas como la Semana por la Paz, quedan en el aire cuestionamientos sobre el beneficio que para algunos sectores de la sociedad significa la prolongación del conflicto. Surge una pregunta entonces para las instituciones militares del país y para las organizaciones no gubernamentales cuya razón de existir podría decirse es la guerra: ¿mejor la guerra que la paz?
Andrés Julián Rendón, secretario de Gobierno de Antioquia, afirma que quienes piensan que la guerra es más benéfica viva que extinta, se están centrando en un argumento simplista, pues las instituciones y organizaciones nacidas por el conflicto, serían igualmente exitosas en una sociedad sin violencia. Por ejemplo, “las instituciones del Estado políticamente constituidas para la seguridad, tienen que, en el caso de no tener ningún tipo de violencia, estar atentas a los hechos delictivos y a otras amenazas a la seguridad, como los fenómenos naturales y la seguridad en las fronteras. Las instituciones serían capaces de acomodarse a las condiciones que imponga una sociedad no violenta”.
Por su parte, Jorge Andrés Rodríguez Borbón, expresa que autoridades como la Policía están en servicio permanente de la comunidad, incluso en países sin ningún tipo de violencia, como respuesta a la necesidad de estar permanentemente en espacios que generen tranquilidad. “La paz beneficia a todos los habitantes de Colombia, estamos bajo la premisa que en nuestro país ha habido muchos tiempos de violencia, todos, incluidos lo miembros de la fuerza pública, estamos buscando la paz y la queremos”.
Alonso Salazar piensa que la guerra beneficia sólo a aquellos que se usufructúan de líneas del conflicto como la venta de armas ilegales o el tráfico de drogas, pero no a la población y a las instituciones, y destacó el trabajo de las organizaciones que día con día buscan el camino de la paz. “Yo no puedo decir que los que trabajan por la paz han convertido la guerra en un negocio, podrán existir quienes, pero yo me preguntaría qué pasaría en una sociedad donde esa gente que persiste en medio de tantas adversidades, de trabajar por la paz y por los derechos humanos, no existiera”.
Diego Gallo Riaño, alcalde de Envigado, destacó que en Colombia se hace evidente que hay sectores que se benefician de la guerra, tal y como lo ejemplifica el desplazamiento forzoso, el cual no se da en regiones ásperas del país, sino en locaciones de importancia económica, como zonas ganaderas, mineras y de riqueza ambiental. “La guerra es un negocio y quien está detrás de ella son los causantes de los conflictos. Por ejemplo, la Seguridad Democrática ha sido muy buena, pero la inseguridad en las ciudades está incrementando, eso da a entender que muchos de esos delincuentes de las selvas se están trasladando a la ciudad en busca de los beneficios de la guerra”.
Finalmente, los funcionarios concluyeron que la paz es una tarea de todos, desde los ciudadanos de pie que nutren este tipo de movilizaciones, como de las instituciones del Estado y el Estado mismo, y está en ellos no sólo no hacer de la guerra un negocio, sino no hacer de la paz una utopía.
